
El estudio, de 6 meses de duración, tenía como objetivo diseñar métodos para evitar la obesidad, sobre todo a través de dietas. Los investigadores estudiaron a 548 adultos obesos o con sobrepeso y a sus hijos.
Todos los adultos que participaron en el estudio siguieron un programa de adelgazamiento de ocho semanas de duración que consistía en una dieta fija baja en calorías.
Posteriormente se les asignó a un grupo dietético de cinco posibles. Cada grupo siguió una dieta que se distinguía en cuanto a las cantidades de hidratos de carbono, índice glucémico (IG) y proteínas.
Los resultados mostraron que las personas que siguieron una dieta rica en proteínas no recuperaron el peso perdido tras la dieta inicial de ocho semanas de duración.
Posteriormente se les asignó a un grupo dietético de cinco posibles. Cada grupo siguió una dieta que se distinguía en cuanto a las cantidades de hidratos de carbono, índice glucémico (IG) y proteínas.
Los resultados mostraron que las personas que siguieron una dieta rica en proteínas no recuperaron el peso perdido tras la dieta inicial de ocho semanas de duración.
Según los investigadores, la ingesta de proteínas crea más sensación de saciedad que si se consumen grasas o hidratos de carbono. Además, las proteínas tienen un efecto más estimulante sobre el gasto energético que las grasas o los hidratos de carbono.
Las proteínas representan el elemento estructural, a partir del que construimos nuestros tejidos: músculos, huesos, etc.
Es el alimento fundamental, a partir del cual se calculan las necesidades individuales de alimentos. Habría que realizar mediciones y cálculos individuales, teniendo en cuenta la composición corporal, el peso del individuo así como su nivel de actividad física.
La ingesta de proteínas tiene que garantizar las necesidades proteicas diarias, así como cubrir el desgaste de tejidos propios de la actividad que se realiza.
Lo ideal es escoger proteínas con poca grasa, para poder añadir luego alimentos con grasa saludable. Los alimentos proteicos bajos en grasas serían: carnes rojas bajas en grasas, clara de huevo, pescado, pollo, pavo, etc.
El pescado azul (salmón, arenque, atún, etc), tiene grasa beneficiosa, por lo que es muy aconsejable su consumo. Habría que evitar los embutidos, las yemas de huevo, las vísceras, y la mayoría de las carnes rojas.
Tomado de: La Web




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